Atilio, el marido de Ofelia, puso en su portafolio los utensilios para ir al concilio sobre familias en el exilio.
Mientras Atilio se va al concilio, vamos a mirar un rato algún programa en la tele donde enseñen a cocinar. Ahí aprenderemos cómo hacer algún rico plato fusión… y también un nuevo y pobre uso de nuestra vapuleada gramática.
Son varios los jóvenes cocineros que se valen de los “utensiyos” para preparar sus platos refinados. Hasta hace poco, los cucharones, espumaderas y sacacorchos se llamaban utensilios. Hoy han pasado a ser “utensillos”, y por ende, los nombramos a la argentina, con una sonora y reverberante Ye.
Puede ser que en un tiempo, finalmente se resuelva simplificar, y usar indistintamente la c, la s y la z. Amalgamar la v y la b, emparentar la j y la g, erradicar la h inicial. Seguramente leeremos que la casa y la pesca son actividades para jente baliente a la que le gusta acer cosas ejtrabagantes. O algo así. Pero para eso falta, ya que todavía no han dado la orden de descuartizar y archivar para siempre nuestro idioma.
Ya que estamos en el canal de recetas, les propongo un juego: traten de contar cuántas veces el cocinero usa la palabra incorporar. En el colegio nos habían enseñado que los sinónimos de agregar pueden ser sumar, mezclar, aunar; acá sólo se incorpora, no se suma ni se mezcla ni se agrega. Se incorpora y se incorpora y se incorpora. Entre tanto ejercicio de cortar la cebolla en brunoise, los tomates concassé y la salsa demi-glace, no vendrían mal unos ejercicios de expresión.
¡Vamos chicos y muchachos! El mercado esta lleno de échalotes, vieiras y cardamomo, pero el diccionario cuenta con palabras preciosas que le darán algo de riqueza a su forma de expresión.
Y no estamos pidiendo que tengan la verba de Mariano Grondona, pero tampoco la de Bernardo, el ayudante del zorro. O la de Tarzán.
Pero si perdemos la batalla, los utensilios son utensillos para siempre, y los llamaremos utensiYos. Y Atillo, el marido de Ofella, pondrá en su portafollo los utensillos para ir al concillo sobre famillas en el exillo. Y cuando leamos, sabremos que AtiYo, el marido de OfeYa, puso en su portafoYo los utensiYos para ir al conciYo sobre famiYas en el exiYo.
¿No es beYo?